Proceso realización de una obra

 

Lo primero que se hace es la realización de un diseño por el propio taller contratado,  aunque en algunos casos la hermandad aporta el diseño, una vez se apruebe el presupuesto del diseño por parte de la hermandad el taller comienza a trabajar en la elección de tipos de puntos  y de hilos  en cada detalle del conjunto. Para ello es preciso conjugar varios factores entre ellos el presupuesto aprobado, pues de ello dependerá en gran medida  la calidad del material y puntos a emplear.

 El diseño original se fotocopia para servir de base de la obra y de este se sacan las plantillas de las hojas, estas se sacan en fieltro amarillo para el bordado de oro y blanco para la plata,  estos motivos se   tejen previamente en bastidores pequeños, donde una vez concluidos se almidonan por detrás y se recortan para posteriormente adjuntadla al tejido en el que se vaya a confeccionar la pieza, una vez estas hojas estén  cosidas se perfilan con un fino condoncillo para su remate final.

 

Restauración de una obra antigua

Las obras de bordado en oro tienen un proceso de restauración lento y laborioso, gracias al cual pueden conservarse en perfecto estado a través de los años. A veces es posible que la obra únicamente requiera una limpieza a fondo, pero lo  frecuente es que con el paso del tiempo algunos motivos bordados precisen una restauración, al haberse producido perdidas de lentejuelas, piedras u otros adornos, etc. Ello se une por lo general al deterioro del tejido que lo sustenta, necesitándose entonces al traspaso o pasado del bordado a uno nuevo.

Para limpiar los bordados no se puede utilizar productos químicos pues devorarían el dorado de los hilo, dejando al descubierto el interior de plata o cobre además de dañar el terciopelo. Lo más usual para la limpieza del bordado es fabricar una mezcla con bicarbonato y harina, la cual absorbe la grasa y suaviza la fuerza del bicarbonato. Con esta mezcla se rocía la prenda y se extiende con un cepillo suave siguiendo la dirección del bordado.

Si la obra en cuestión necesita un pasado a nuevo tejido lo primero que se debe hacer es sacar un calco del dibujo de la prenda y a continuación comenzar a descocer las distintas piezas. Una vez descocido el bordado se procede a una limpieza a fondo, los motivos estropeados se van saneando introduciendo nuevos hilos y sustituyendo todo lo que se haya perdido. Los motivos insalvables se bordan como si de un motivo nuevo se tratara. Solo falta, por tanto, preparar un bastidor con el nuevo tejido y aplicar su motivo en su lugar, siguiendo el mismo procedimiento que en las obras de nueva creación.

Bordado de aplicación

 

Una  variante del bordado en oro es la técnica conocida como de recorte o aplicación . Promovida en origen por cofradías modestas, imposibilitadas por soportar los altos costes de una pieza bordada en oro, consiste básicamente en sustituir los motivos bordados en hilos de oro por unos simples recortes  de vistosos tejidos dorados llamados tisú de oro o plata además enriquecidos con lentejuelas, canutillos , hojilla y piedras. Esta técnica si se trabaja minuciosamente y con gusto puede quedar  prendas bastante bonitas aunque no llega a ser un buen bordado.

Tecnicas empleadas en el bordado de oro

 

 Bordado en oro fino

La principal característica del bordado con hilo de oro o plata es que éste no atraviesa nunca el tejido, es decir, que permanece extendido sobre su superficie y son pequeñas puntadas de hilos de algodón  amarillo para el oro y blanco para la plata las que lo van fijando. Por ello el hilo de oro lo enrolla en la broca, de donde lo van soltando a medida que avanza la labor, y la aguja se enhebra con el hilo de algodón, previamente encerado para prestarle dureza.

Los distintos tipos de puntos vendrán dados por la manera de disponer las puntadas de seda o pasadas. La leve presión que realizan sobre el hilo de oro consigue provocar dibujos geométricos, que la imaginación complica y enriquece hasta lograr las más variadas formas.

Los puntos que más se usan son: setillo, empedrado, media onda, media onda doble, puntita, puntita doble, eme, dado y mosqueta además de la cartulina y la hojilla esta última de complicada ejecución aunque de gran riqueza y vistosidad.

La buena elección de la combinación de estos puntos en una pieza, contribuye en gran medida al efecto de riqueza y espectacularidad deseados, siendo un bordado donde predomine punto de hojilla un bordado costeado.