Restauración de una obra antigua

Las obras de bordado en oro tienen un proceso de restauración lento y laborioso, gracias al cual pueden conservarse en perfecto estado a través de los años. A veces es posible que la obra únicamente requiera una limpieza a fondo, pero lo  frecuente es que con el paso del tiempo algunos motivos bordados precisen una restauración, al haberse producido perdidas de lentejuelas, piedras u otros adornos, etc. Ello se une por lo general al deterioro del tejido que lo sustenta, necesitándose entonces al traspaso o pasado del bordado a uno nuevo.

Para limpiar los bordados no se puede utilizar productos químicos pues devorarían el dorado de los hilo, dejando al descubierto el interior de plata o cobre además de dañar el terciopelo. Lo más usual para la limpieza del bordado es fabricar una mezcla con bicarbonato y harina, la cual absorbe la grasa y suaviza la fuerza del bicarbonato. Con esta mezcla se rocía la prenda y se extiende con un cepillo suave siguiendo la dirección del bordado.

Si la obra en cuestión necesita un pasado a nuevo tejido lo primero que se debe hacer es sacar un calco del dibujo de la prenda y a continuación comenzar a descocer las distintas piezas. Una vez descocido el bordado se procede a una limpieza a fondo, los motivos estropeados se van saneando introduciendo nuevos hilos y sustituyendo todo lo que se haya perdido. Los motivos insalvables se bordan como si de un motivo nuevo se tratara. Solo falta, por tanto, preparar un bastidor con el nuevo tejido y aplicar su motivo en su lugar, siguiendo el mismo procedimiento que en las obras de nueva creación.